Amazing Thailand

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Diario de una familia en Tailandia – Parte II –

Segunda parada: Krabi (Hat Railay…)

 
Texto y Fotos: Familia Seco Ros
 
 
Era domingo y su día de culto, por lo que las carreteras por una vez eran casi para nosotros. Cruzamos casi la provincia entera, atravesando cultivos de mango, piña y coco.
 
Los viajes en las minivan son mágicos. Nos convertían en verdaderas marmotas, no sé si por la tranquilidad del verde que nos rodeaba o por el frescor del aire, pero Los Seco Ros caíamos.
 
Llegados a este punto, tocaba despedirse de Air, nuestra primera guía, y alejarnos por el muelle de Ao Nam Mao para embarcarnos hacia Railay.

 

 

Hat Railay

 
 

Solos en nuestra pequeña lancha bordeábamos el continente para poco a poco descubrir que, aunque seguíamos en el continente, allí solo podríamos llegar navegando. Cuando llegamos, nos estaba esperando el hotel Bhu Nga Thani, para así poder descubrir EL ESTE y EL OESTE.
 
A pesar de ser pequeño, remoto y como olvidado, había mil posibilidades: las islas Phi Phi, el sunset trip, escalada y miles de actividades más como visitar La laguna, las 7 islas… ¡y en muy poco tiempo!
 
Gracias a unos chicos de Barcelona y a pesar de la lluvia, volvíamos con un planazo para el día siguiente: las 7 islas y el plancton nocturno. Una razón más para celebrarlo y, siguiendo los consejos de María, fuimos directos al Last Bar.
 
Allí María aprendió a jugar al billar, Pablo empezó su master y Coco, con esa soltura que le caracteriza, controló perfectamente los elementos. Sin duda, una noche memorable tanto para ellos como para el propio bar.

 
 

Last Bar Thailand

Billares en el Last Bar

 

 

A las 13h venían a buscarnos al hotel y cada minuto que pasaba la tensión cada vez subía más y más. Por un momento pensamos que nos habíamos equivocado, que no era ese el viaje, que nos habían estafado… Pero ¡en que estábamos pensando! Vale que allí la hora no es la hora, pero su sonrisa ¡lo puede todo!
 
Efectivamente vino la simpática recepcionista a avisarnos de que la excursión se retrasaba. Podría parecer una mala noticia, pero no lo fue y todos sonreímos por dentro mientras la última nube se alejaba.
 
Allí en Tailandia, el concepto del tiempo es relativo y las prisas no existen. Una vez que lo entiendes, disfrutas el doble.
 
Tras algunos reajustes y esperas, salimos del pantalán para descubrir las 7 islas. Según avanzaba el día todo cobraba sentido y mejoraba. Primero fue Poda, arena clara y playa infinita, y luego Tup Island. Pero lo increíble fue empezar a bucear tan solo con gafas y ver a Nemos (Pez payaso), Doris (Pez cirujano), Gill (Pez ídolo), estrellas de mar, erizos, anémonas… Entre risas y sandia fue avanzando la tarde.

 
 

Recorriendo las islas en long tail boat

 
 

Un baño aquí, una cueva allí, y así sucesivamente hasta que llegamos a una playa que nos resultaba familiar… ¡y tan familiar! Gracias a Coco nos dimos cuenta de que estábamos en el Oeste de Railay y que habíamos dado la vuelta a nuestro universo cercano sin darnos cuenta.
 
Para celebrar todo lo ocurrido durante el día… ¡qué mejor que unos billares en Last Bar!
 
Después de tanta actividad continuada decidimos tener un día de relax, y como no, Tailandia tiene muchos placeres y entre ellos, el masaje. Al buen tiempo buena cara… ¡Bobo massage en Familia!
Una experiencia de lo más placentera: los 5 tumbados y disfrutando cada uno de la variedad elegida: Coconut Oil, tradicional, más intenso, más relajante… Un verdadero placer en mayúsculas.

 
 

En una casa local de masajes, gozándo

 
 

María desde este momento se convirtió en una fan de los masajes. No solo para recibirlos, si no que se compró un bote de Coconut oil e iba ofreciendo al resto de la familia para hacerle uno. Desde luego, hay cosas en este país que te marcan de por vida…
 
Para finalizar la tarde nos encontramos en Ao Phra Nang, la playa Oeste con la gran bola de fuego para nosotros solos; bueno, casi para nosotros solos. Hicimos mil fotos, pero algunas fueron sin cámara y quedarán en nuestras mentes grabadas para siempre.

 
 

Atardecer en Ao Phra Nang

 
 

Un día como este no podíamos dejarlo así sin más y recordando lo que nos dijo María buscamos una barbacoa para poder probar sus manjares, cerrando el día (como no y para no perder la costumbre) un billar de despedida ¡en el Last Bar!
 
Railay nos había impactado y con mucha pena nos tocaba despedirnos, pero muchos recuerdos de ese trocito de tierra, tan pequeño pero tan intenso, estarán siempre en nuestra mente.

 
 

¡Gracias Tailandia!

 
Atardecer en Ao Phra Nang
 

En unos días… la siguiente parada… nos vamos al Golfo.

 

Para leer la primera parte pincha aquí.