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En lo más alto de las colinas de Mae Kampong

El trayecto desde la ciudad de Chiang Mai a la aldea de Mae Kampong ya es, por sí mismo, una buena razón para comenzar el viaje. Dejando atrás la llanura del valle de Chiang Mai comienza una suave ascensión entre campos de arroz y exuberantes bosques durante unos 90 minutos, hasta alcanzar un pueblo rural que ha ganado fama por su enfoque verde y ecológico del turismo.

 

Esta comunidad comenzó hace más de cien años con el asentamiento de unas pocas familias. El pueblo debe su nombre a la característica de tener varios arroyos que lo atraviesan. En el norte tailandés, el arroyo o río se llama “Mae Nam”. Además, la flor nativa (localmente llamada “dok kampong”) crece a lo largo de estos cauces. Los primeros colonos emigraron de Doi Saket, el cercano distrito de la provincia de Chiang Mai, a la búsqueda de tierras para el cultivo de té. La razón de la migración fue la escasez de la superficie cultivada en sus aldeas de origen. Después del desarrollo de este asentamiento, el grupo étnico de los Khamu también migró a esta zona y se emplearon como jornaleros en el cultivo de té.

 

En la actualidad, la aldea tiene una población total de más de 400 personas y 134 casas. Alrededor del 97 por ciento de los pobladores se dedican actualmente a la producción de té fermentado, llamado localmente “miang”. Además, en los últimos años, los habitantes del pueblo han comenzado a cultivar café en la selva.

 

Foto 1 Mae Kampong

Mae Kampong

Foto 2 Mae Kampong

Mae Kampong

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El ecoturismo en Ban Mae Kampong se inició en 1999 como una fuente alternativa de ingresos para los pobladores locales. Hasta la fecha, unos 3.000 turistas visitan Ban Mae Kampong cada año, de los cuales aproximadamente unos 600 se alojan en casas familiares para pasar la noche y en un par de jornadas descubrir el lado más humano, verde y desconocido de Tailandia.

 

El día comienza temprano saboreando un extraordinario café de producción propia y las actividades son muchas y variadas en función de las preferencias de cada visitante ya que existen varios gremios en la aldea: el de guías locales, el de música tradicional, el grupo de amas de casa, el de hierbas medicinales, el de masaje tradicional, el de tejedores de bambú y el gremio de los herreros. Con ellos se puede practicar desde caminatas por la selva aprendiendo de plantas, pájaros y otros animales, hasta fabricar cestos, practicar masajes tradicionales, elaborar el té fermentado o asistir a un espectáculo musical.

 

Foto 3 Mae Kampong

Mae Kampong

Foto 4 Mae Kampong

Mae Kampong

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Al caer la noche es el momento de conocer la cultura y costumbres locales alrededor de una mesa con una excelente cena elaborada con los ingredientes más ecológicos. Y cuando el cuerpo no puede más, unas sencillas y cómodas casas rurales equipadas con todo lo necesario esperan al viajero para proporcionarle el descanso perfecto que permita afrontar un nuevo día plagado de actividades.

 

Los ingresos generados por el ecoturismo han financiado diversos programas de bienestar de la comunidad, que van desde las infraestructuras hasta la conservación de la selva. Un turismo más sostenible, ecológico y auténtico se está desarrollando en Tailandia para llegar a todos aquellos que sin renunciar a las comodidades acostumbradas, requieren de experiencias personales más profundas.

 

 

Foto 5 Flight of the gibbon

Flight of the Gibbon

Flight of the Gibbon

 

En Mae Kampong, no hay mejor manera de estar en contacto con la naturaleza que deslizándose en tirolina por las copas de los árboles. Cinco kilómetros de tirolinas, algunas hasta de ochocientos metros de longitud y a más de 150 de altura, suspendidas entre veinte plataformas configuran el recorrido y durante cerca de tres horas se sobrevuela la selva lanzándose de plataforma en plataforma, con absoluta seguridad, en una especie de vuelo libre. Por el camino los expertos guías, además de vigilar que todo funcione a la perfección, imparten lecciones de flora y fauna, pudiendo observar monos gibones a escasos metros. El 10% de los beneficios se destina a la protección de la selva y de los primates.

 

 

Una experiencia tan única que ha sido nombrada mejor atracción turística de Tailandia en 2013. El ‘subidón’ dura varios días y el recuerdo, eternamente.

 

 

Foto 6 Flight of the Gibbon

Flight of the Gibbon