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Selfie-pies en Tailandia

 

Es el cerebro quien incita a viajar, quien anima y hace que el resto del cuerpo haga las gestiones necesarias para reservar el viaje. Pero no se puede obviar el papel más que fundamental de los pies, que al fin y al cabo, son quienes nos llevan de un lado para otro.

 

Esta ‘bella’ parte del cuerpo es clave en el perfecto desarrollo de un viaje, por lo que no solo hay que darle trabajo, sino también recompensas. Pero además de trabajo y recompensas, Tailandia está llena de momentos en los que sacar una foto selfie de los pies para el recuerdo.

 

Quizás Bangkok es por donde se suele comenzar cualquier viaje al País de la Sonrisa. Siempre dependerá de si el viaje es un grupo contratado con traslados y guías o si se viaja por cuenta propia pero, como norma, Bangkok es una ciudad para patearse. Segundos, minutos y horas encomendadas al esfuerzo de los pies para visitar cada uno de los rincones, los centros comerciales, los monumentos, los templos… y de estos últimos venimos a hablar. Para acceder a los templos es imprescindible descalzarse por lo que consejo número uno: ¡lleva calcetines cuando tengas previsto visitar templos! Hay varias razones, pero la principal, más allá de los escrúpulos de cada uno a pisar un suelo pisado por miles de personas, es la entrada en sí misma. En algunos templos se habilita una zona donde dejar el calzado, un súper zapatero, que no está precisamente junto a la entrada propia al edificio. Esto conlleva básicamente un pequeño recorrido, no más de 10 metros, sobre una alfombra de caucho negro. La suma de estos puntos en Tailandia es sencilla: caucho, negro, sol, calor – suelo ardiente. Unos calcetines aliviarán un poco que los pies se frían en esas cuatro zancadas.

 

Foto: Turismo de Tailandia- Wat Po, Bangkok

Foto: Turismo de Tailandia- Wat Po, Bangkok

 

Después de tanto andar y de que los pies estén recalentados hay que darles una recompensa. Y al igual que un templo hace sufrir a los pies, los puede hacer disfrutar como en ningún otro sitio. En Bangkok, en concreto en el templo de Wat Po, se encuentra la escuela de masaje tradicional tailandés. Bastarán unos pocos bahts para disfrutar de un masaje de pies de media hora o una hora. Momento selfie pie donde los haya.

 

Foto: Turismo de Tailandia- Spa de pies

Foto: Turismo de Tailandia- Spa de pies

 

Una mecánica similar se puede seguir algo más al norte, en Chiang Mai. Esta vez el trabajo a los pies no se los dará tanto la ciudad como los parques naturales de la región. Hacer senderismo por el Parque Nacional Doi Ithanon es una de las experiencias en relación con la naturaleza más gratificantes, tanto por adentrarse en la selva como por las vistas que se pueden conseguir desde lo alto de Doi Ithanon, el pico más alto de Tailandia con 2.565 metros sobre el nivel del mar.

 

Foto: Turismo de Tailandia- Doi Ithanon

Foto: Turismo de Tailandia- Doi Ithanon

 

El centro de la ciudad es pequeño y todas las calles aledañas están repletas de bares y otros comercios, entre ellos, los spa y, más concretamente, los fish spa. Por uno o dos euros los pies no solo se relajarán en el agua, sino que además saldrán sin imperfecciones gracias a cientos de pececillos hambrientos de impurezas. Las cosquillas están más que aseguradas y, por supuesto, es otro perfecto momento selfie pie.

 

Foto: SFM

Foto: SFM

 

Para terminar el recorrido por el país no se puede olvidar un destino de playa. Las fotos de pies sobre la arena y con el mar de fondo inundas las redes sociales, pero no todos los mares de fondo son iguales. En la zona de Phang Nga el agua verde turquesa y la arena blanca provocarán todas las envidias. Las playas son tranquilas, lejos del bullicio de otros destinos más turísticos.

 

Foto: Turismo de Tailandia

Foto: Turismo de Tailandia

 

Además, para completarlo, se puede sumar otra actividad gratificante, un poco de trekking en elefante en esta zona del sur. En Surat Thani, en el Parque Nacional de Khao Sok, se encuentra un centro de conservación de elefantes donde poder recorrer la selva a lomos de uno de estos amistosos paquidermos. Por seguridad los visitantes van sentados en una cesta a lomos del animal, pero si el mahout (adiestrador) es simpático, es fácil que permita terminar el recorrido sentado sobre el cuello del elefante, con las piernas y los pies a los lados de las enormes orejas. Momento selfie pie donde los haya.

 

Foto: SFM

Foto: SFM

 

En resumen, Tailandia cuenta con miles de momentos idóneos para fotografiarse los pies para los más adictos a las redes sociales.